
A menudo los seres humanos nos resistimos a los cambios, pero en la vida hay circunstancias que nos hacen reconsiderar nuestro estilo de vida, y el asunto de la alimentación no es la excepción. Todo cambio requiere varios niveles de entrega y cierto grado de sacrificio pero si sopesamos los beneficios que estos traen a nuestra salud física, mental y emocional ¡bien vale la pena comenzar!
En materia de alimentación la magnitud de los cambios dependerá del tipo de personalidad de cada cual, su entorno familiar, social y económico, al igual que romper con los preconceptos adquiridos por la cultura, costumbres y medios de publicidad.
Algunos de los preconceptos que existen en el campo de la alimentación son las ideas de que una dieta vegetariana: 1) nos hará vernos más delgados, sin fuerzas y desnutridos; 2) es más costosa que una dieta convencional; 3) debe estar basada en frutas importadas; 4) es baja en vitamina B-12 y proteínas llevándonos a largo plazo a la desnutrición. Todas estas ideas no tienen base científica ni clínica. Se ha comprobado que la obesidad acarrea múltiples condiciones negativas de salud. Siempre que se pueda se deben consumir frutas y vegetales oriundos de la región y que estén en cosecha ya que estos son más económicos y de alto valor nutricional que los importados. Siempre que sea posible se deben seleccionar productos orgánicos, ya que los mismos no están contaminados con agroquímicos que son perjudiciales para la salud.
A pesar de todas estas situaciones particulares y los preconceptos adquiridos, para algunos los cambios podrán ser hechos de forma inmediata mientras que para otros serán paulatinos. Cualquiera que sea la situación lo importante es saber cómo empezar,
Es importante tener bien definido el propósito por el cual se están haciendo estos cambios siempre teniendo en cuenta los beneficios a corto y a largo plazo al adoptar un nuevo estilo de vida, especialmente, un estilo de vida superior.
Una manera de empezar podría ser sustituyendo aquellos alimentos que son perjudiciales para la salud por aquellos que nos ofrecen todas sus bondades nutricionales sin sacrificar la apariencia y el paladar. Algunas sugerencias podrían ser, sustituir:
•Los alimentos refinados por los integrales
•Pan blanco por pan integral
•Arroz blanco por arroz integral
•Cereales refinados por cereales integrales
•Dulces comerciales por dulces caseros
•Enlatados por productos naturales
•Las grasas saturadas y de origen animal por las grasas naturales libres de colesterol
•Manteca de cerdo, margarinas, mantequillas y aceites vegetales por aceite de ajonjolí y de oliva extra virgen
•Alimentos refinados por azucares refinadas por
•Azúcar blanca por panela o miel de abejas pura
•Jugos endulzados por jugos naturales sin endulzar o compotas de frutas
•Productos lácteos por productos vegetales
•Leche de vaca por leche de soya, almendras, nueces, coco, ajonjolí, entre otras
•Queso de vaca por queso de soya y nueces
•Mantequillas refinadas vegetales o de vaca por mantequilla de ajonjolí (tahini), mantequilla de maní y diferentes tipos de nueces
•Huevos en general por revoltillo de soya u otras oleaginosas
•Productos cárnicos (vacunos, porcinos, aves y pescado) por productos vegetales proteicos
•Carnes en todas sus variedades por carnes vegetales como: gluten, carne de soya (carve), hamburguesa de avena (hacer referencia al icono de recetas), hamburguesas de nueces, entre otras.
Millones de personas en el mundo han adoptado una dieta vegetariana con grandes beneficios en todas las facetas de su vida. Te invitamos a que disfrutes de un estilo de vida superior y que juntos participemos de este nuevo y ventajoso comienzo. ¡Animo y Adelante!