
La palabra vegetariano se deriva del latín, vegetus, que significa "completo, sano, fresco o vivaz". El significado original de esta palabra implica un equilibrado sentido filosófico y moral de la vida, que va mucho más allá de una mera dieta de verduras y frutas. El vegetarianismo es un paso esencial en pos de una sociedad mejor, más equilibrada mentalmente y más sana.
Vegetariano, es el término que engloba a todas las personas que en sus dietas no incluyen carnes de ningún tipo. Es interesante conocer las diferentes variantes que esta palabra contiene y que podríamos clasificar del siguiente modo:
Ovo-lacto-vegetariano:
Además de alimentos de origen vegetal también incluye en su dieta, derivados de animal, como huevos y lácteos.
Ovo-vegetariano:
Incluye huevos.
Vegetariano vegano:
Es quien sigue una dieta exclusivamente basada en alimentos de origen vegetal, sin excepciones de ningún tipo, excluyendo también en todo el ámbito de su vida el uso de derivados de animales o de productos que hayan implicado para su fabricación o producción la explotación y/o el sufrimiento de algún animal. No utiliza en su vida, los derivados de la matanza y/o explotación de animales, como cuero, lana, seda, cosméticos, etc., oponiéndose también a todo experimento y testeo sobre animales, dándole de este modo una especial importancia a la ética.
Crudívoro vegetariano:
Es aquel que come todo crudo, frutas, verduras, nueces, semillas, legumbres, cereales, brotes, etc. El crudívoro no cocina o calienta las comidas, prefiere ingerir todo en su estado natural, conservando de este modo los más valiosos atributos que poseen, cualquiera de las modalidades vegetarianas puede ser crudívora.
Al repasar esta diversidad de opciones que existen hoy día dentro del vegetarianismo, las preguntas que vienen a nuestra mente son: ¿Debería yo considerar la idea de ser vegetariano? ¿Cuál debería ser la mejor opción dentro de tantas sugeridas?
Para contestar estas preguntas deberíamos recordar que el hombre salió de las manos de su Creador perfecto en su organización y de bellas proporciones, tal fue su creación que la raza humana ha podido permanecer sobre la faz de la tierra por casi seis mil años.
En el huerto del Edén, el hombre, recibió todas las instrucciones que necesitaba para vivir un estilo de vida saludable, incluyendo el plan de alimentación que agradaba a Dios y que era, del más alto beneficio para su ser en todos los aspectos.
En La Palabra de Dios encontramos la dieta original que Dios le diera a nuestros primeros padres: “Dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.” Génesis 1:29.
Desafortunadamente el hombre ha quebrantado las leyes naturales y se ha apartado del plan original de alimentación recibiendo las consecuencias de su transgresión. Muchos han acariciado hábitos equivocados trayendo como resultado el sufrimiento y la muerte prematura, que el hombre ha llegado a aceptar como la suerte natural de la humanidad.
