

El suelo es un recurso natural esencial para la supervivencia de cualquier especie; se define como la parte más superficial de la corteza terrestre donde el ser humano realiza un sin número de actividades para poder convivir y subsistir.
El suelo agrícola es aquel que le proporciona a los cultivos una cantidad adecuada de nutrientes y que está compuesto de elementos sólidos, líquidos, gaseosos y microscópicos. El componente sólido está representado por partículas minerales (45%) y materia orgánica (5%); el componente líquido por el agua (25%); el componente gaseoso por el oxigeno (25%) y el componente microbiológico por un sin número de microorganismos.
Los suelos se clasifican según su textura en: arcillosos, limosos y arenosos. Esta clasificación está dada según el porcentaje de cada uno de estos elementos. Los suelos que presentan cantidades más o menos equivalentes entre arena, limo y arcilla se denominan suelos francos.
Es importante conocer qué tipo de suelo tenemos, para saber si es el adecuado para el cultivo. Cada planta en particular requiere un tipo de suelo para su desarrollo óptimo y si este no es el adecuado debemos buscar alternativas que nos ayuden a acondicionarlo al tipo de suelo que necesitamos.
Un suelo con buena estructura posee unas características particulares tales como: 1) alta capacidad de infiltración y conducción de agua; 2) buen drenaje; 3) fácil de cultivar; 4) rápida penetración de raíces; 5) no son arrastrados fácilmente por las lluvias y los vientos; 6) no se erosionan; 7) el agua y el aire penetran con facilidad y 8) las raíces de las plantas generan buen desarrollo.
Dentro de los dilatados límites de la naturaleza hay todavía sitio para proporcionar morada al que sufre y al necesitado. En el seno de ella hay recursos suficientes para suministrarles aliento. Escondidas en las profundidades de la tierra, yacen bendiciones para aquellos que tienen ánimo, voluntad y perseverancia para acopiar sus tesoros. El cultivo del suelo, ocupación que el Creador asigno al hombre en el comienzo, abre campo en el que muchedumbres enteras pueden ganarse el sustento. Si estos principios fueran practicados hoy ¡cuán diferente seria el mundo!